Entre los años 1960 y 1963 hice mis cuatro años de liceo en el Instituto Dámaso Antonio Larrañaga.
Y en los dos siguientes, Preparatorios de Derecho.
Era, en esa época, un instituto modelo. Al que asistíamos uniformados. Al que hoy, si tuvieran que ir uniformados, significaría una consulta obligada al sicólogo, más todo lo demás.
Pero en aquella época teníamos la suficiente personalidad como para no reparar en ello y no hacer, de esa uniformidad, casi una cuestión de estado.
No nos sentíamos indiferenciados y cada uno hacía la diferencia de acuerdo a su aire.
No existiendo la educación sexual ni en las escuelas ni en los liceos y con la terrible polvareda que levanta hoy ese tema en todos los lugares de estudio, nosotros tuvimos un curso de educación sexual que duró exactamente una semana.
Y médicos y ginecólogos de renombre, nos iniciaron en una educación más que necesaria, mucho más, si en tantos casos nos va la vida al no tenerla.
En Setiembre se hacían las Preparatoríadas. Todos los integrantes de Preparatorios y de acuerdo a la orientación de cada grupo, se anotaban en las distintas actividades planteadas.
Y así había desde Gimnasia a Física, Literatura y Teatro, Baile y Coros.
Mi grupo de tercer año pasó casi en bloque a cuarto. Éramos de un nivel bastante parejo, afines y con la ilusión de viajar a Porto Alegre al terminar ese nivel.
Teníamos un conjunto de baile folckórico, el cual integré.
Y llegó un momento de hacer un espectáculo a beneficio de nuestro Liceo.
Y allá nos mandamos a organizar una velada de baile y canto en el Teatro Solís.
De verdad que fue un placer pisar esas tablas famosas, ensayando un minué, la media caña y una chacarera.
Creo que todos nos sentíamos famosos .....ayyyyy!!!!!!
Pero sí hubo famosos de verdad junto a nosotros, pues la noche del espectáculo nuestros compañeros de actuación fueron Jorge Cafrune y Alfredo Zitarrosa.
Llegó el día indicado y al ensayo de la mañana le siguió salir todos juntos y felices recorriendo nuestra Avenida 18 de Julio....escribo esto y no puedo dejar de pensar si lo nuestro pasaba por la simpleza o por la idiotez...!
Y en realidad no me animo a preguntarle a cualquiera de los adolescentes de hoy que opinan al respecto. Porque de antemano, sé la respuesta.
Pero lo cierto fue que nos encontramos con Cafrune en nuestro recorrido. Él andaba, con su imponente presencia, también recorriendo la Avenida.
Y llegó la noche. Nuestros presentadores fueron dos reconocidos periodistas y presentadores de nuestra televisión.
Gustavo Adolfo Ruequer Y Sarita Otermin, matrimonio en la vida real y ya hoy, partidos los dos.
La pucha que es música dulce al aplauso!!!!!
Porque nos aplaudieron muchísimo, claro que no tanto como a los dos monstruos que nos acompañaron.
Y cumplimos con nuestro propósito. Ayudar al Dámaso.
Y además cumplimos con un lindo sueño.... bailar en nuestro Teatro Solís, que ha sabido de famas y glorias desde 1856 a la fecha, y que con seguridad ni por asomo pueda recordar nuestros pasos, ya perdidos en el tiempo.
Ese mismo tiempo, tal vez instantes, que viví junto a él, pero que yo no me olvido.
En homenaje a mi hermana del alma argentina y a Graciela, intento nuevamente darle forma a este blog. Y cuando digo mi hermana del alma argentina, así sin nombre, lo tiene, pero no quiere que sea conocido...ella igual sabe que es mi amiga del alma y en algún lugar del tiempo nos encontramos para ya no separarnos más...
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