En pleno Siglo XXI, yo que he transitado muchas décadas del XX, es como que volvemos a los orígenes.
Y entonces, ahora, conocemos a los "chamanes". Conocemos a los indígenas, perdidos en la selva profunda y oscura, en medio de la Amazonia...pero también por los bordes de cualquier país de esta América, oscura y profunda.
Éllos, siempre fueron los custodios de la sabiduría popular...y maestros en el arte de manejar yuyos...y de sanar a las gentes que enfermaban.
Las transnacionales, expertas en dar soluciones "mágicas"...siempre les han ido a la zaga....y por algo eso, ha sido así. Pero también por algo...manejan los mismos yuyos...sintetizarlos tal vez no sea lo mejor....pero es que éllos... los yuyos.... son tan sabios y humildes que siguen consintiendo en mejorarnos, sin importar que un chamán o un químico farmaceútico nos dé la solución a nuestros problemas...
Yo tuve la fortuna de tener a esta abuela. Una mujer simple...sin ninguna clase de instrucción, buena para parir y trabajar, para que sus hijos estuvieran bien. Y, madraza, al fin...pudo criar a sus nueve hijos sin la presencia de mi abuelo.
Él fue un hombre que no reparó en ataduras ni responsabilidades. Vivió su vida a su aire, padeciendo, porque creo que fue un padecimiento, tener un carácter bastante feo. Genioso, alborotado, sin asumir la vida que tenía.
Amé a mi abuelo. El vivió por un buen tiempo en nuestra casa.
Pero abuela...fue algo bien diferente y definido, dentro de mis afectos.
Era muy graciosa...nos reíamos mucho..y mi nombre para ella era Crista, en lugar de Cristina....
Yo le decía....Margarita!!!..y ella respondía...sentadita en tres piedritas...!
La misma cantidad de piedritas que puse en su tumba, cuando se fue...las mismas piedras, que mi tía del alma, me dice que siguen estando en ese lugar, donde dejamos su envoltorio, al irse.
Esta abuela tenía poderes...o bendiciones...o alguna cosa especial.
Muchas veces vinieron a nuestra casa algunos de nuestros vecinos, que tenían una vaca avichada...o un cerdo....o un perro...
Y esta maravilla de mi abuela simplemente preguntaba de qué color era el pelaje de ese animal con problemas.
Sabiéndolo....salía de la casa y encontraba algún palito largo...un pedazo de tallo de chirca....algo duro pero con la flexibilidad suficiente como para romperlo con sus manos.....
Y allá decía su oración...rompiendo esos palitos....y tirándolos por arriba de sus hombros...para atrás.
Muchas veces la ví hacer esto que les cuento.
Y muchas veces ví, que el animal que le traían o que después nos contaban, perdía los bichos que lo estaban matando... y mi abuela, sólo sonreía.
Una vez, mi mamá me contó que ella, mi abuela, tenía una hermosa oración que rezaba, cada noche, al acostarse.
Le pedimos que nos la dijera...y lo hizo.
Tanto he lamentado no haber tomado nota de aquella tan dulce oración!
Abuela Margarita se fue sin contarnos su oración para salvar a tantos animales que necesitan ser salvados...y se fue sin decirnos esa bellísima oración, que ella, en su simpleza, cada noche o cada amanecer, rezaba por sus gentes queridas...y en homenaje a la Madre de las madres.
Con ella compartimos muchos años de nuestra vida.
Y si bien, mis dos abuelas fueron bien diferentes, cada una de éllas dejó en mí lo que yo necesitaba...
Un enorme corazón para vivir...la humildad de aceptar lo que nuestro Padre ha dispuesto para cada uno de nosotros.. y el ser buena gente, condición sin la cual es imposible seguir el camino de la vida.
Ví que al irse cada una de éllas, no tenían al hombre querido al lado.
Abuela Celia...acató el separarse de mi abuelo. Temas demasiado dolorosos, familiares.
Igualmente, él se fue estando en total comunicación con élla. Mi abuela dijo...el tronco de la familia se quebró. Y así fue. Y cuando mi abuelo murió sentí que no entendía nada....era la primera de mis pérdidas familiares.
Cuando abuela Margarita se fue, mucho después que se fuera su marido, se fue sola, sin la presencia o el amor que mi abuelo hubiera podido aportarle. Creo que ella fue la esposa de ese hombre solamente para engendrar a los hijos en común.
Sí tuvo todo el amor de sus hijos y sus nietos.
De todo lo demás se encargó esta gran mujer, nacida y criada en campaña, con poquísimas luces, muchos hijos, que sólo ví reunidos el día de su velatorio, cosa que he lamentado de por vida, pero con un alma pura y sin mancha.
Nuestro código.....Margaritaaaaa!!!....sentadita en tres piedritas....siempre nos hizo reir mucho y sé que abuela se sigue riendo conmigo cuando yo recuerdo esos momentos irrepetibles para las dos.
En homenaje a mi hermana del alma argentina y a Graciela, intento nuevamente darle forma a este blog. Y cuando digo mi hermana del alma argentina, así sin nombre, lo tiene, pero no quiere que sea conocido...ella igual sabe que es mi amiga del alma y en algún lugar del tiempo nos encontramos para ya no separarnos más...

No hay comentarios:
Publicar un comentario