miércoles, 14 de septiembre de 2011

BOCHIN

                                                          (más o menos así era Bochín)

A ver....este perro nuestro no fue ni más lindo, ni más feo, ni más fiel
que los demás....era mediano, pero sí con un hermoso pelaje renegrido.

Pelos largos....él anda por ahí y como que todo en él...se movía.

Si bien no fue el super perro...ni el más amado, ni el más destacado...era, por decirlo de alguna manera, un perro inteligente.

En ese momento una de las perras de la casa era Pinky...una perrita menos que nada, bajita, de patas cortas...chiquita de verdad....pero amorosa y por chiquita y desvalida, muy querida...

Pinky entraba en celo y nadie se preocupaba....debía el perro ser muy poco más que una pulga para poner la tranquilidad familiar en riesgo y en ese sentido Bochín era grande.....todos tranquilos y contentos.

Pero ninguno de nosotros contó con que estos animalitos no pensantes...mi querido Pavlov debe revolverse en su tumba...también proponían sus trampas. Si cualquiera de nosotros lo hubiera hecho...estábamos justificando nuestra racionalidad...

Pero lo que ese día ví...desde adentro de la casa, realmente sirvió para armar un candombe de aquellos...

Yo iba para mi dormitorio, pasando por un comedor que no se usaba pero que estaba allí. Era el antiguo dormitorio de mis padres. Con una ventana al fondo de la casa.

En ese fondo y en ese momento, se erguía allí, impresionante e inamovible, un ombú. Estaba en nuestra casa cuando nos mudamos a ella, pero ya había desaparecido, cuando debimos entender que la justicia de mi país nos había dejado sin nuestra casa. Y en realidad... en esa casa, sin nosotros...nuestro ombú hubiera muerto sin amor. Prefirió morir antes, y de tristeza.

Pero en ese tiempo todo en casa andaba a los saltos. Y la tristeza allí no tenía cabida.

Y debe haber sido por eso que cuando iba a mi dormitorio...ví, por aquella ventana chismosa....a Pinky, subida amorosamente en una de aquellas raíces aéreas de nuestro ombú.....y adivinen a quién más...?

Claro....Bochín no estaba subido a la raíz. Habían logrado complementar sus estaturas....ese día mi madre casi se murió!!!!!

Pasó el tiempo necesario....y allá andaba Pinky, que explotaba. Pero explotaba de verdad.

Recuerdo sus últimos días de preñez. Era como un globo, grande y bajito.

Se acostaba en el piso y sus cuatro patas quedaban arriba...se caía para un costado sin poder mantenerse.

Debieron ayudarla a parir. No recuerdo que fue de sus cachorros...sé que ella quedó en nuestra casa para morir lastimada por otra de nuestras perras, que también allí dejó su vida.

De alguna manera siento que nuestras sombras se fueron quedando alli para mantener la propiedad que todos teníamos sobre ese campo. Y allí deben seguir dormidas, envueltas en las mantas que a cada uno se les puso y con seguridad deben seguir sintiendo el amor que les tuvimos.

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