martes, 20 de septiembre de 2011

MI AMIGO DEL ALMA....MI HERMANO

Ayer nomás... hace casi cuarenta años ya, nos encontramos por primera vez.

Empecé a trabajar en la empresa en la que él trabajaba. Y estábamos muy próximos, físicamente, en ese espacio de trabajo.

Compartir era lo más fácil. Difícil era sustraerse al entorno que él creaba.

Y de alguna manera, pasando el tiempo, uno entiende que la vida tiene los caminos exactos para aproximarnos a las gentes

Ésas, que pasan fugazmente. Las otras, que por un rato se quedan...

Pero hay gente que llega a nuestra vida para no irse nunca más. Y así nos pasó.

Fuimos creando el vínculo que nos une, desde abajo...desde el pie....Y nos fuimos conociendo y encontrando afinidades. Y aunque no las hubiera, valía la pena trabajar la relación.

Vinieron aquellas tardes inolvidables en que, en medio del trabajo, nos proponíamos un tema de discusión.

Y así fueron llegando....el Amor....los Celos...la Amistad....los Siete Pecados Capitales....algún Libro compartido...siempre acercándonos, siempre atentos.

Era dejar una discusión pendiente para poder informarnos un poco del tema.

Porque de los pecados recordábamos algunos...con seguridad no los habíamos cometido todos....y leer y buscar...y poder decir al día siguiente....

"te olvidaste de"....
..."no recordaste como"...

Hablando del Amor me dijo, aunque luego se extrañó porque no lo recordaba.... y yo sí...como siempre, desde aquél día....

"El amor tiene muchos caminos....sólo se trata de tener el valor suficiente como para recorrerlos...." y vaya si los dos lo hemos tenido.

Con resultados bien dispares, pero haciendo el intento, sin duda alguna.

Y cuando se es muy jóven es muy fácil enamorarse. Y así me pasó y así se lo dije. Sería bueno desandar el camino para recuperar la frescura y derribar las barreras que alzamos a nuestro alrededor.

Pero como debía ser, él me explicó su situación y su condición. Y yo entendí que allí quedaba sellada para siempre nuestra amistad.

Y a partir de allí los recuerdos que nos unen siempre nos hacen sonreir y a mí, para qué negarlo, llorar con dulzura y sin pena....sólo de felicidad, pero sólo a veces.

Llegó el día en que nuestra amistad ya no nos contenía. Y resolvimos hacernos hermanos de sangre.

Y esa tarde, como siempre de tarde, nos hicimos un corte en cada uno de nuestros dedos índice y rojos de sangre los unimos, apretados, para siempre.

Hermanándonos en la sangre, uniéndonos por toda la eternidad.

Y allí otro camino quedó en punto muerto. Nos habíamos encontrado y ya no había manera de no estar unidos.

Pasa que muchas veces nuestras familias no traen todo lo que necesitamos. Pero tenemos el poder de crear lo que nos falta y así lo hicimos.

Y llegó el día en que mi hermano se fue de nuestro país. A empezar una nueva vida, en otra patria, con su amor de siempre.

Ese día yo me iba a Buenos Aires en la noche, saliendo del mismo puerto del que él se fue.
Era una mañana gris y amenazaba lluvia.

Nos despedimos a los abrazos y a los besos y a los llantos...yo al menos, afecta desde mi nacimiento al agua bendita que es la razón misma de nuestra vida y que desborda mis ojos con tanta facilidad. Desde siempre....

Y mientras el barco maniobraba me fui con otro amigo adorado y querido, que ya nos abandonó, corriendo hasta Sarandí...esa calle emblemática de la Ciudad Vieja de Montevideo.

Empezó a llover y siempre corriendo...y por ella hasta la escollera y en ella...corriendo hasta su mismísima punta....allí llegamos mojados de lluvia y sudorosos de tanto correr en el mismo momento en que el barco que se llevaba a mi hermano pasaba por allí...su brazo y el mío se agitaban sabiendo que ya nunca nos separaríamos a pesar de la distancia que él ya empezaba a transitar.

La pucha , que tantísimas megas tiene el disco duro de nuestro cerebro.

Porque esa escena ha quedado impregnada en él, ocupando el exacto lugar que debía. Y con seguridad no es poco.

Luego vinieron las cartas. En una época en que el correo demoraba mucho más de lo que queríamos. Y las fotos, y las postales. Y las gracias que nos hacíamos.


Recuerdo haberle escrito una carta, a máquina, que no en la pc....fatalísima...porque la separación entre las palabras no era la correcta, ni existía puntuación...es decir...era una locura puesta en letras....algo así...

Que ridom ioyoest oymuybi enen el diadel a fecha esper oquet ú sigasco mosiem p reanimo so Lafam iliasigu esup er ytod osest amos muyfeli ces porti

Y después llegó la postal con Copito de Nieve, que creo, no hace mucho se fue al Cielo de los animales.

La de las Ramblas. La de la Sagrada Familia. El monte que queda enfrente de su casa.....todo, todo....

Y también en todos estos años, nos perdimos. Y aquí sí intervino este Siglo Nuevo. Y con un amigo de Internet que estaba donde él vive conseguí de nuevo la conexión...

Y aunque no hubiera sido así, siempre he tenido la certeza absoluta de lo que somos el uno para el otro.

De que somos de esas gentes no transitorias, ni de una temporada, ni de un momento exacto de nuestras vidas.

Nos elegimos para siempre. Y hoy, yo con tantos dolores y él sin una pierna, permanecemos intactos por dentro y con las mismas ganas y las mismas ilusiones y casi las mismas esperanzas.

Y como dijera Hamlet Lima, argentino y poeta...después de conocer gente así....uno se va de novio con la vida, desterrando la muerte solitaria.

Y así nos vamos yendo. Cuidando el tesoro que inventamos y sabiendo que no hay silencios ni distancias entre nosotros.

Él siempre me recuerda vestida de largo, con un vestido amarillo un tanto escandaloso, sin espalda...es decir...con mi espalda. Joven, siempre jóven.

Y yo recuerdo la noche que cenamos en Morini...donde nadie como él, retiró la silla para que me sentara y me dijo bajito, cuando brindamos....no choquemos las copas....eso no es así....

Yo, loca de alegría, hubiera roto el más fino Bacarat para brindar por la vida....para celebrar uno de los más bellos regalos que me ha hecho Dios....

Y aunque estemos lejos, siempre seguimos cerquita....porque el corazón no sabe de fronteras ni de lejanías.


                                      (Este es mi amigo del alma, Aldo, mi hermano de la vida y mi hermano de sangre,
                                        elegido a conciencia. Un ser que no ha pasado en vano por la vida, que ha sido
                                        generoso en el dar y humilde en el recibir. Alguien que ha honrado la vida y que
                                        ha sido honrado por ella. Nunca podré quejarme de mis amores, aunque mis
                                        amores se quejen de mí!)

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