domingo, 11 de septiembre de 2011

LOS TERNEROS

Qué tema los terneros de nuestra casa.!!!

En realidad, todos éramos cachorros. Algunos pensantes....ji ji ji.. y los demás animales....animales..?

Serían?

Y en todo caso, si yo era un cachorro pensante....qué pensaba?

Porque actúabamos a impulsos.

Lo cierto es que en las tardecitas, y después de haber estado pastando en algún lugar de nuestro campo, había que ir a buscarlos.

Éllos pasaban buena parte del tiempo, atados, comiendo, y tranquilos.

Con cadena y estaca, asegurada al suelo.

Entonces, nos mandaban a nosotras a buscarlos.

La que debía cargar el marrón, con seguridad no participaba del juego que se desataba al mismo momento de mover sus estacas.

Y ese rol cambiaba día a día....no fuera que alguna quedara pagando lo que las otras disfrutaban.

Y allá nos íbamos, porque sabíamos que este era un juego fabuloso, a buscarlos..

Mi hermana Alicia era muy chica. No iba.

Íbamos con Esther y con Gladys.

Y llegábamos a donde estaban. Un certero marronazo aflojaba esa estaca opresora y cada quien se agarraba por las puntas de la misma....

Pegar un cimbronazo en la cadena, era todo uno.

Y allá arrancaban esos bellos terneros, tal vez muy molestos por lo que habíamos hecho, pero con una potencia de quién sabe cuantos caballos de fuerza...

Y allí corríamos, todo lo que podíamos, pero unos pasos más allá, llegaba el momento en que nos caíamos al suelo.....nos caíamos....y después, panza al suelo...sentirnos arrastradas hacia el casa...

Llegar tapadas de barro nunca nos importó....con los brazos estirados y los muslos dolientes, tampoco...

Las patinetas, el snowboard, y con seguridad tantos deportes como hay hoy, no existían.

No voy a decir que los inventamos...claro que no...y en todo caso, esto era resbalar sobre el pasto.

Llegábamos cansadas, contentas y embarradas y si alguno quedaba pastando había que traerlo, con lo cual, el juego empezaba de nuevo...

Mi amiga del alma, argentina, teme que le ponga su nombre y el de su compañero a mis terneros...

No sé si se llamaban de alguna forma... Sí recuerdo a una hermosa vaca holandesa que se llamaba Rosita....

Lo de siempre....hemos sido muy creativos con los nombres de nuestros compañeros.

En ese lugar magnífico, en donde la Naturaleza se expresaba en cada mañana o en cada noche, nadie tenía nombre....todos éramos necesarios y todos ocupábamos el lugar que Nuestro Padre nos asignó..

Y todos...todos...fuimos importantes en esos años que compartimos la vida.

La de ese momento...porque la vida siguió, y la seguimos compartiendo.

Pero recordar esas revolcadas, como si estuviéramos haciendo sky, sin agua, sí con mucha tierra y muchas veces mojada por la lluvia, son de las cosas hermosas que viví y que sé con certeza no se repetirán.

Ni el más mínimo hueso de mi pie podría soportar, ahora, lo que soportó en su hora de gloria.... y fue bueno así.

Una vez más compruebo que allí no había ningún abismo generacional y que todos los animales nos amábamos.

Ahora que, si en una carneada, se iba uno de los terneros, nosotras, los pares, andábamos por un buen rato de luto.

Y era muy cosa seria el luto de esos tiempos!

No hay comentarios:

Publicar un comentario