viernes, 20 de enero de 2012

VERGUENZA MUNDIAL










Se han cumplido dos años del feroz sismo en Haití.

Y en estos dos años se ha ido gestando un nuevo genocidio a manos de la Comunidad Internacional.

Se hace muy claro que no existe ni la más mínima voluntad de salvar gentes.
Mucho más claro aún, sí existe la voluntad de borrarlas de la faz de la Tierra.

Si no fuera así, cómo entender que Haití no termine de levantarse de sus ruinas; que a dos años del terremoto existan al menos 500.000 personas viviendo en tiendas de campaña; que la tan mentada ayuda internacional abortó olímpicamente, mucho más cuando nuestros hermanos del norte se hicieron cargo de la logística.

Agradecí a mi país que enviara cuatro Unidades Potabilizadoras de Agua y que mandara técnicos para ponerlas en funcionamiento. Agradezco desde el fondo de mi corazón a todos los Médicos Sin Fronteras que se deshacen trabajando en pos de una Humanidad mejor.

Pero lo tanto y lo cuanto con que los países ayudarían en esta desgracia se fue diluyendo con el tiempo  y esto pasa a ser una inmoralidad más que cometen los poderosos del Mundo.

Ahora es el Cuerno de Africa. La gente muere de hambre, las mujeres y los niños y todos allí padecen una hambruna que muestra nuevamente la perversidad de un sistema cruel que debe dejar de existir.

En Estados Unidos van a parar a la basura 40 millones de toneladas de comida por año.

En Europa la cifra se eleva a casi 90 por el mismo período.

Y en este humillante despilfarro a muy pocos les importa que haya hermanos que no tengan un pedazo de pan para llevarse a la boca.

Pero todos se angustian por la crisis que los afecta.

Es vergonzoso y vergonzante asistir a los manejos internacionales.

A la continua desinformación orquestada. A todo lo que signifique, subliminalmente, adormecer las voluntades y las conciencias. A la impunidad que ostentan unos pocos en detrimento del sufrimiento y la pobreza de otros muchísimos.

Es una verdadera pena que aprendamos tan poco los humanos.

Y es mi vergüenza personal pertenecer a esa raza.

Claro, los “animales superiores” nos hemos encumbrado en la cima de la escala de vida.

Y siendo racionales, día a día, mes a mes y año tras año hemos ido perdiendo la sensibilidad y la solidaridad.

Todos somos culpables.

Los que manipulan y los que se dejan manipular. Los pobres, los ricos. Los que tienen una buena cultura y los analfabetos. Los gobernantes y los gobernados.

Todos, en la burbujita personal que buena o mala, nos encargamos de cuidar cada día para que nada cambie.

Con el tremendo dolor que estos pueblos olvidados de todos me causa y con la vergüenza de comprobar que el mundo en que habitamos es racista a ultranza, querría que cada uno de nosotros entregara lo que pudiera a esta gente.

Yo misma, podría iniciar una campaña para reunir, al menos, alimentos no perecederos y agua. Caigo en la simpleza de pensar que a la hora de enviar esa comida salvadora, pase, como en tantos otros casos, que no hay medios de transporte disponibles para llevarla a donde tanto se precisa.

Y rezar. No sé si podemos hacer más nada.

Tener en nuestras oraciones a estos hermanos que sufren. Rogarle a la Naturaleza que llueva como corresponde, para terminar con tantos años de sequía.

Y que no se crucen en nuestras intenciones ni el Haarp ni el Sura. Sería una buena oportunidad para concentrar nuestras voluntades e interferir con el curso que han dado a todo en el  mundo.











(a los dueños de las fotos utilizadas, mi intención declarada de no robar sus derechos de autor y mi agradecimiento por
mostrar esta horrible realidad que nos rodea)

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